Castración de las gatas; Cómo se hace y qué consecuencias tiene

Castración de las gatas; Cómo se hace y qué consecuencias tiene

7 noviembre, 2019

La castración de las gatas es una operación rutinaria en los centros veterinarios, que se llevan a cabo para controlar la población felina. Tanto si tienes en casa una gata de sexo femenino, como si quieres hacer una labor positiva sobre una colonia de gatos callejera evitando que sigan naciendo nuevos gatitos, esterilizar a las hembras es siempre la mejor opción.

Esterilizar a las gatas también previene cualquier problema derivado del celo del animal, ya que los cambios hormonales y de comportamiento se regulan más fácilmente.

Si tú también estás pensando en esterilizar a tu mascota hembra, descubre en qué consiste la castración de las gatas y qué cuidados tendrás que facilitarle tú durante todo el procedimiento.

En qué consiste la castración de las gatas

La castración en las gatas consiste en una cirugía a través de la cuál se extraen los ovarios y el útero, o tan solo los ovarios en caso de que precise una recuperación más rápida si va a soltada de nuevo en la calle.

Aplicando anestesia general en el animal, el veterinario procede a hacer un rasurado del pelo en la zona dónde se harán las incisiones para extraer los órganos reproductores de la gata, y volver a cerrarla. Esta intervención no supone ningún cambio de comportamiento en el animal, pero sí evita que pueda quedarse embarazada, y también que vuelva a tener episodios de celo.

¿A qué edad castrar una gata?

La mejor edad para proceder con la castración de las gatas es a partir de los 5 ó 6 meses. Es en esta época en la que los animales comienzan a producir hormonas sexuales, por lo que es importante actuar a tiempo para evitar el riesgo de un posible embaraza.

Recuperación de la castración de una gata

La castración de una gata es bastante más compleja que la de un gato macho, por lo que tendremos que controlarla con más cuidado los días posteriores a la operación.

Cuando la gata se despierta de la anestesia en el veterinario, ya podemos llevárnosla a casa con las correspondientes recomendaciones del profesional que la ha atendido. Es importante aliviar el dolor de la gata con medicación, además de evitar infecciones con un tratamiento antibiótico adecuado.

En las hembras se suele usar el collar isabelino los primeros días para que no se lama la herida de la operación. La cicatrización se podría alargar más si no la controlamos. Siempre en caso de notar una inflamación, enrojecimiento, sangrado o supración extraña, es importante acudir rápidamente a urgencias. También si la gata tiene fiebre, si le duele mucho, o si la notamos demasiado decaída y sin apetito.

Posibles riesgos de la castración

Uno de los motivos que nos lleva a pensarnos seriamente si esterilizar o no a una gata es el miedo a la operación y los riesgos que podría suponer para el animal. Si bien la castración de las gatas hoy en día es un proceso muy seguro, en el que se practica técnicas avanzadas en veterinaria, nunca está totalmente exento de peligros.

Lo peor que podría pasarle a una gata después de la operación es la infección de la herida. Esto se puede evitar fácilmente llevando un control de la herida una vez que la gata ha llegado a casa, consultando con el veterinario cualquier cambio sospechoso que notemos en el animal.

La mejor forma de evitar el embarazo no deseado de tu gata o los episodios de celo que pueden llegar a ser peligrosos es la esterilización. Desde Sepicat te aconsejamos que te informes bien sobre la castración de las gatas para animarte a dar el paso y mejorar las condiciones de tu mascota.

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