¿Cómo llevar a tu gato al veterinario?

¿Cómo llevar a tu gato al veterinario?

23 mayo, 2018

Tener que meternos en el transportín es una auténtica odisea para muchos gatos, pero si además lo hacemos para ir al veterinario, el nivel de estrés se eleva hasta las nubes, y podemos volvernos muy gruñones e incluso agresivos.

Es muy importante la visita regular al veterinario para tener al día los cuidados de un gato, pero si durante el tiempo que estamos fuera lo pasamos muy mal, la visita en sí puede ser muy perjudicial para nuestra salud. Por esta razón hay algunos trucos para llevar a un gato al veterinario, de forma más tranquila, bajando el nivel de estrés todo lo posible.

Si tú también tienes que visitar al veterinario próximamente, estos son los cuidados de un gato que puedes poner en práctica para amenizar este momento tan tenso.

Cuidados de un gato para visitar al veterinario

Haz que tu gato se lleve bien con el transportín, o que al menos esté familiarizado con él, para que no lo pase tan mal en el momento de ir al veterinario. Déjalo de forma habitual en un lugar dónde pueda verlo o, incluso, usarlo para dormir o jugar en su interior. Por lo menos, ponlo a su alcance unos días antes de la cita.

Pon en su interior algunos de juguetes favoritos, su manta o alguna chuche que le guste. Verás cómo con este truco no le tiene tanto miedo al transportín.

El día de la visita, pulveriza dentro de la caja hormonas felinas, de esas que tanto nos relajan a los gatos, al menos 30 minutos antes de que tenga que entrar en ella. Estas hormonas llaman mucho nuestra atención y siempre sentimos curiosidad por las cosas que están rociadas con ellas, porque nos recuerdan al olor natural de nuestra madre gata.

Una vez que tu gato esté dentro del trasportín y ya hayas pasado el momento más tenso, haz que se relaje durante el paseo hasta el veterinario. No te olvides de poner el cinturón de seguridad alrededor del trasportín si viajáis en coche y de colocar una mantita por encima para minimizar el ruido y los estímulos del exterior que nos suelen asustar y estresar tanto.

Ya en el veterinario, no saques a tu gato en la sala de espera, aguanta un poco más hasta que llegue su turno de visita y estés dentro de la consulta. Si es posible, la revisión es mejor hacerla dentro del transportín; ayuda mucho que le hables suavemente a tu mascota para tranquilizarle y que le des alguna golosina o le distraigas con algún juguete mientras el veterinario lo revisa.

Si es necesario que tu gato salga de la caja para una revisión más exhaustiva, hazlo con calma, despacio, y dejándole su tiempo para que investigue y se sienta seguro en el nuevo lugar. El veterinario te dirá cómo proceder durante la visita, aunque nadie mejor que tú conoce el carácter de tu gato y será contigo con quién se sienta más seguro.

La vuelta a casa después de los cuidados de un gato en el veterinario es lo mejor del mundo. Sigue los mismos consejos para hacer el camino de vuelta, y una vez en casa, deja la puerta del transportín abierta en un lugar familiar para que salga cuando se sienta seguro y tranquilo. Es algo que agradecemos todos los gatos después de haber pasado tanto estrés durante la visita al médico: que nos dejen nuestro tiempo hasta volver a sentirnos en casa.

 

Gato en un trasportín rosa

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