¿Cuánto dura el embarazo de una gata?

15 noviembre, 2018

Al igual que el embarazo en el resto de animales, el embarazo de una gata puede tener una duración variable que depende de la edad de la gata, del número de gatitos que vaya a dar a luz, y de las condiciones físicas y de salud de la futura mamá.

La duración del embarazo de un gato es de entre 58 y 66 días aproximadamente, aunque es muy complicado saber el momento exacto de la concepción, ya que los síntomas de embarazo no se hacen evidentes hasta que pasan algunas semanas.

Una vez que el óvulo ha sido fecundado, éste se dividirá un número determinado de veces, para dar lugar a los embriones que formarán los gatitos. Cada uno de los fetos están protegidos por una placenta individual, asegurando así el crecimiento y supervivencia de cada embrión. Por esta razón, es normal que del embarazo de una gata nazcan siempre varios gatitos.

Cómo detectar el embarazo de una gata

Al principio, cuando la gata está embarazada, apenas notaremos cambios físicos en ella. Los primeros síntomas de embarazo en un gato serán los correspondientes a su cambio de comportamiento, volviéndose más cariñoso de lo normal.

Una gata embarazada tiende a buscar más la compañía de los humanos, acercándose con frecuencia para pedir mimos, y durmiendo siempre cerca de su familia para sentirse más segura y protegida.

También puede ocurrir que a la gata le ocurra todo lo contrario, que se vuelva más arisca y necesite pasar más tiempo sola. Hay animales que buscan lugares tranquilos dónde puedan descansar sin ser molestados por nadie.

Cuando pasen algunas semanas, podrás notar que los pezones de la gata se hinchan y que incluso cambian de color, con una tonalidad más oscura. Poco a poco también irás notando que el tamaño de la tripa aumenta, haciéndose más que evidente el embarazo con una barriguita redonda y abultada.

Cómo es el parto de una gata

En el momento en que la gata va a dar a luz, se presenta muy nerviosa, aumentando su actividad y maullando fuertemente. El parto suele durar entre unos minutos y un par de horas desde que comienzan las contracciones.

Será la propia madre la que se encargue de cuidar a los gatitos de forma instintiva nada más nacer. Ella misma romperá la placenta de cada gatito, limpiándolos y procurándoles la lactancia y cariño que necesitan.

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