Desciframos el lenguaje corporal de tu gato, ¿qué significan sus posturas?

Desciframos el lenguaje corporal de tu gato, ¿qué significan sus posturas?

23 junio, 2017

Entender el lenguaje corporal de tu gato es la mejor manera de saber cómo se encuentra y poder comunicarte con él correctamente. Si bien es verdad que muchas veces tenéis la sensación de que entendéis a la perfección a vuestro gato, es posible que en alguna ocasión os hayáis encontrado con una reacción que no esperabais o que hayáis malinterpretado su actitud.

Por eso hoy quiero explicaros nuestro idioma y para ello lo primero que tenéis que saber es que nosotros nos comunicamos a través de nuestras posturas y expresiones, es decir, de nuestro lenguaje corporal.

Empezando por la Felicidad, si alguna vez veis a vuestro gato sentado, con las orejas hacia arriba pero relajado, lo más probable es que esté a gusto con la situación que le rodea.

Lo mismo ocurre si lo veis tumbado con las patas recogidas bajo el cuerpo o de lado, si además en ese momento vuestro gato comienza a entrecerrar los ojos o incluso a guiñaros, ¡Entonces es que está completamente feliz!

Un consejo, en ese momento aprovechad para devolverle el guiño o a acariciarle, para él son señales de afecto y lo más probable es que empiece a ronronear.

Por otro lado, emociones como el enfado o el miedo son más fáciles de reconocer. Cuando estamos enfadados es sencillo detectarlo por nuestra postura rígida y nuestra cola erecta, nuestras orejas estarán gachas, hacia atrás, los bigotes rígidos y el pelo erizado, además es posible que gruñamos, siseemos o incluso escupamos. Debéis entender que en este momento es posible que nos sintamos amenazados y lo que queremos es alejar aquello que tanto nos molesta, por lo que lo mejor es dejarnos tranquilos y esperar a que nos calmemos.

Cuando tenemos miedo nuestra postura es menos amenazante. Nuestras orejas estarán plegadas hacia atrás, es posible que salgamos corriendo o que permanezcamos de cuclillas, además solemos arquear la espalda para parecer más grandes y aullentar así a las amenazas. Nuestra cola estará escondida entre nuestras patas o se moverá de un lado a otro y la mirada la mantendremos muy fija.

Al igual que en el enfado, en este momento es importante que no haya ruidos ni movimientos bruscos a nuestro alrededor. Si podéis apartar aquello que nos da tanto miedo, mejor y recordad que lo mejor es dejarnos tranquilos hasta que nos relajemos.

Y como siempre, después de la tormenta viene la calma. Una vez la amenaza ha desaparecido nos sentiremos bastante aliviados y eso lo sabréis por los siguientes gestos.

Un gato que siente alivio suele estirarse para eliminar la tensión de su cuerpo, nuestros ojos, orejas, bigotes y cola se relajarán, ¡Incluso puede que bostecemos o nos de por asearnos! En ese momento sabréis que hemos vuelto a la normalidad y que volvemos a ser tan simpáticos y cariñosos como siempre, ¿quién se apunta a una sesión de mimos?

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