Las manías de los gatos

15 enero, 2018

Quien haya tenido la suerte de convivir con alguno de nosotros sabrá que somos animales maniáticos. Sí, además de ser territoriales, los gatos tenemos infinidad de manías que definen nuestro comportamiento. Por norma general, nuestras extravagancias no os repercuten en absoluto pero no está de más que estéis al tanto ellas.

 

No nos gusta ser ignorados

Aunque los gatos seamos animales muy independientes, nos encanta que nos prestéis atención a demanda. De hecho, la mayoría de nuestras travesuras no son más que meros intentos por llamar vuestra atención.

Puede que os saque algo de quicio que tiremos vuestras cosas al suelo pero, si os fijáis bien, os daréis cuenta de que lo único que buscamos con esa actitud es vuestro cariño. No os molestéis en volver a colocar las cosas en su sitio. Acariciadnos y dadnos algo de mimitos primero y, después, colocad vuestras cosas como estaban. Será la única manera de que las dejemos en paz.

 

Amamos las cajas y sitios pequeños y cerrados

Por muchos juguetes que nos regaléis, veréis que prestamos una mayor atención a las cajitas en las que los traéis. Podríais pensar que somos unos desagradecidos, pero nada más lejos de la realidad.

El hecho de que nos encante estar dentro de cajas, cajones o cualquier otro sitio pequeño y de difícil acceso no es más que una búsqueda de seguridad y confort por nuestra parte. En el interior de estos espacios ridículamente pequeños nos sentimos a salvo y, por suerte, conseguimos entrar rápidamente en calor dentro de ellos. No le deis más vueltas. Amamos las cajas y punto.

 

Qué gustito da ronronear

Aprendemos a ronronear al par de días de haber nacido. Según los expertos, lo hacemos para indicar a nuestra madre que nos encontramos bien. No sé, a mí me gusta ronronear sin más, no necesito un motivo concreto para hacerlo, pero vamos, haremos caso a los especialistas.

También se ha demostrado que el ronroneo es una muestra de felicidad hacia nuestros humanos. Ronroneamos cuando nos acariciáis y cuando nos alimentáis, como si os lo agradeciéramos y no fuera vuestro deber.

Sea como sea, lo cierto es que nos gusta ronronear y debéis acostumbraros a nuestros ruiditos.

 

Amasar, esa gran obsesión

Cuando somos lactantes amasamos el vientre de nuestra madre para que el flujo de leche sea constante y abundante. Al hacernos adultos, repetimos este comportamiento. Esto es, según dicen, porque nos conforta. Sinceramente pienso que lo hago como un acto reflejo. Los humanos me dais de comer y yo amaso vuestras cosas e incluso a vosotros mismos para que el flujo de comida no pare. Allá cada cual con lo que quiera creer.

Otra opción es que, al tener las almohadillas repletas de glándulas de olor, no esté más que dejando mis feromonas por todos vuestros cojines, almohadas, toallas y demás ropa. ¡Me encanta! 😉

 

Humanos, estas son mis manías más llamativas. ¿Os animáis a desvelar las de vuestros amigos felinos? Seguro que a ellos no les importa.

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