Los gatos y las mujeres embarazadas

17 agosto, 2020

Hay muchas personas que les surgen dudas, miedos e incertidumbres cuando están embarazadas y tienen un gato en casa.

Hay una teoría muy extendida en la que se piensa que los gatos y las embarazadas no deberían convivir por los múltiples problemas que pueden surgir al feto y la mujer.

Por este motivo, son muchas las personas a las que, cuando deciden tener un bebé, les recomiendan que se deshagan de su gato.

 

¿Existe algún riesgo para la salud de una embarazada por tener un gato?

La respuesta es no, siempre que se mantengan ciertas precauciones durante el embarazo.

 

¿Qué es la Toxoplasmosis?

La Toxoplasmosis es una enfermedad provocada por el parásito Toxoplasma gondii, que podría llegar a producir malformaciones en el feto y afecta a animales de sangre caliente.

 

¿Cómo se contagia la Toxoplasmosis?

Los felinos son sus únicos hospedadores definitivos, es decir, son los únicos que eliminan huevos expulsándolos al ambiente a través de las heces.

Esto no quiere decir que los gatos sean la única fuente de contagio, sino que también se pueden encontrar en verduras, frutas, legumbres, embutidos y carnes poco hechas.

En el caso de los gatos, se pueden contagiar al comer carne cruda contaminada con el parásito o a través de las heces de otros gatos infectados.

Es importante tener en cuenta que, en el caso de que la mujer embarazada ya haya pasado la enfermedad, ésta no puede volver a contagiarse y por lo tanto el bebé no correrá ningún riesgo.

Para ello, en las primeras semanas de embarazo la mujer debe realizarse la prueba que confirme o descarte esta opción, así como descartar que su gato ya pueda estar contagiado.

Es importante tener en cuenta que la mayoría de los gatos son seropositivos, es decir, tienen anticuerpos y no pueden volver a contraerlo.

Además, los huevos necesitan estar como mínimo 24 horas a temperatura ambiente para que puedan infectar, por lo que una limpieza diaria del arenero es clave para evitar problemas.

 

Recomendaciones:

La mujer embarazada no debe realizar la tarea de limpiar el arenero de su mascota ni dejar que su gato salga al exterior, pues podría entrar en contacto con otros gatos que sí estén contagiados.

Otra medida importante es vigilar lo que come el gatito. Mientras le alimentéis con pienso, ya sea húmedo o seco, no hay problema.

Durante el embarazo es muy recomendable que vigiléis que vuestro gato no coma ningún tipo de carne cruda, es decir, prohibida la caza de pájaros, roedores o cualquier otro tipo de animal.

Por último, al ser una enfermedad de trasmisión oral, no sólo se debe lavar las manos y no llevárselas a la boca tras estar en contacto con gatos que pudieran estar contagiados; sino que debería evitar comer cualquier tipo de carne cruda y lavar con especial cuidado los vegetales que va a ingerir, así como las manos tras manipularlos.

 

Cómo limpiar el arenero durante el embarazo:

Como hemos dicho, en la medida de lo posible es bueno que la mujer embarazada no realice esta tarea para evitar posibles problemas.

En caso de que no haya otra opción, os recomendamos:

  • Limpiar el arenero a diario
  • Usar guantes y mascarilla durante la limpieza del arenero
  • Lavarse las manos tras manipular la arena
  • Extremar las medidas de higiene en el entorno del arenero para evitar contaminaciones cruzadas

 

Como veis, la toxoplasmosis no es una enfermedad que pueda trasmitiros únicamente vuestro gato, sino que la fuente de contagio se da en varios sitios.

Con unas sencillas pautas evitaréis contagiaros y siempre, ante cualquier duda, podéis acudir a vuestro médico o veterinario.

Como siempre, si queréis más información sobre los gatos y arenas para gatos, podéis consultar nuestra web.

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